Desde la madrugada del sábado 28 de febrero, Israel y EE.UU. iniciaron una agresión conjunta contra Irán con el objetivo de eliminar la amenaza nuclear y el cambio de régimen en la nación persa.
Los incesantes bombardeos causaron la muerte del líder Supremo iraní el ayatolá Alí Jameneí y de varios altos cargos militares, entre ellos el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, el comandante de la milicia Basij, Gholamreza Soleimani, y el ministro de Inteligencia, Esmaeil Khatib.
Más de 1.300 civiles han muerto y unos 18.000 han resultado heridos, según las autoridades iraníes. Además de la destrucción de infraestructuras civiles, viviendas, centros médicos y escuelas, recientemente se informó la destrucción de una planta ensambladora de misiles y un ataque a una planta nuclear de Natanz.
Por su parte los persas han lanzado numerosas oleadas de misiles balísticos y drones contra Israel y contra bases militares estadounidenses e instalaciones petroleras y gasísticas en países de Oriente Medio. Además han bloqueado el Estrecho de Ormuz, por donde circula un gran porcentaje del petróleo y gas que se distribuye a muchos pa+ises del planeta, por lo que se ha disparado el costo de los combustibles en EEUU y todo el mundo.
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