La ciudad autónoma de Ceuta afronta una nueva presión migratoria tras registrarse en las últimas horas una segunda oleada de personas que lograron acceder al territorio español a través del espigón fronterizo y zonas de difícil vigilancia. Según fuentes policiales, el grupo está compuesto mayoritariamente por jóvenes que aprovecharon la bajada de la marea y la limitada visibilidad nocturna para intentar el cruce.
Las autoridades locales han activado de nuevo los protocolos de emergencia para identificar, atender y trasladar a los recién llegados hacia los centros de primera acogida. Sin embargo, estos espacios se encuentran ya en niveles de ocupación elevados debido a los ingresos registrados durante la primera oleada, lo que ha obligado a reforzar personal y recursos sanitarios.
El Gobierno central mantiene coordinación con Marruecos para contener nuevos intentos de entrada y asegurar el control en los puntos más sensibles de la frontera. Fuentes oficiales señalan que se han incrementado las patrullas mixtas y se ha solicitado apoyo adicional a la Guardia Civil ante el riesgo de que se produzcan nuevos movimientos en los próximos días.
Mientras tanto, organizaciones humanitarias presentes en Ceuta han advertido que la situación podría prolongarse si persisten las condiciones que favorecen los cruces y han pedido garantizar la atención básica de los migrantes, especialmente de los menores. La ciudad vive así un nuevo episodio de tensión fronteriza que vuelve a poner el foco en la gestión migratoria en el Estrecho.

