Al menos unas 55 personas han muerto y más de un centenar resultaron heridos este viernes, en un ataque suicida a una mezquita chií en Kunduz, al noreste de Afganistán.
Cinco días antes, otro ataque terrorista fue perpetrado en Kabul, también contra una mezquita y fue reivindicado por el Gran Jorasán, una rama del Estados Islámico.
Los chiíes son una minoría perseguida tanto por los Talibanes como por el Estado Islámico.
